EL DESIERTO DE LO REAL
2006, 35 minutos
Esta acción artística hace vulnerable la posición simbólica del intérprete y del espectador. Este desequilibrio de uno y otro (interprete-espectador) se convierte en un ingrediente más de esta acción, invirtiendo a veces los papeles, produciendo una catarsis que rebota de uno a otro constantemente. Esta atmósfera va a veces al encuentro de una nueva posición que es ni ver ni ser visto, pero estar.
La obra transcurre en un espacio limitado que permite la proximidad entre el público y los intérpretes, lo que explica la necesidad de las limitaciones del aforo: 14 espectadores.
La trayectoria artística de Martín Padrón le lleva a cuestionarse sobre la expresión de las emociones en el hombre, lo simbólico de las posturas y lo que sugieren, su connotación.
Sin anatomía, las emociones no existirían. Los sentimientos son el pegamento que mantiene unida nuestra estructura, la historia emocional de la persona, las huellas dejadas por el amor, las ilusiones, las agresiones, los ataques, los desafíos y el estrés de la existencia.
Espectáculo no apto para menores.
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